El cuero bueno no se daña con el uso: se marca. Estas son las cinco cosas que de verdad importan para que tu maletín aguante años, y las tres que la gente hace mal.
Una vez por semana, un paño de algodón seco por toda la superficie. Con eso sale el polvo, que es lo que raya el cuero con el roce diario. Si hay una mancha, un paño apenas humedecido y secar de inmediato — nunca dejarlo mojado.
El cuero es piel: si se reseca, se agrieta, y una grieta no se devuelve. Una crema o bálsamo para cuero, poca cantidad, en movimientos circulares, y dejar que absorba. Prueba primero en una zona escondida para ver cómo reacciona el color.
Nunca con secador, ni al sol, ni sobre un calefactor. El calor directo encoge el cuero y lo endurece. Se seca solo, a temperatura ambiente, relleno de papel para que no pierda la forma.
Cuando no lo uses, rellénalo con papel para que no se aplaste, y guárdalo en una bolsa de tela — nunca en plástico. El plástico no deja respirar el cuero y aparece el hongo, sobre todo en clima húmedo.
Lo que primero cede en un maletín no es el cuero: son las costuras de las asas y los herrajes. Meterle más peso del que aguanta es lo que acaba con la mayoría de los maletines antes de tiempo.
Hecho para durar más que el cargo que tengas hoy.
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